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CANCIÓN DEL BIENVENIDO
Fiel, acude impredecible.
¿Qué distancias gastará,
qué senderos hollará?
Pero llega, El Bienvenido.
El que nunca se repite,
y logra siempre el prodigio
de ser él con mil y un rostros,
de ser cauce y de ser río,
de ser tranco y ser camino.
Él me visita despierto,
y me visita dormido;
habla con mi propia lengua,
es mi aliento y es mi vino.
Arriba si no lo espero,
se oculta, si no lo busco
con este pulso sereno,
y mi corazón más niño.
Es él un lirio encendido,
y yo, apenas un hombre,
no lamento mi destino,
porque alguna vez, piadoso,
me contagió de su sino.
nombro esta noche al Poema,
el por siempre bienvenido.-
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